Mismos genes actúan distinto en machos y hembras

publicado el 24 de septiembre de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) reportan que los genes trabajan de manera diversa en los mismos órganos, según se trate de machos o de hembras: algo jamás detectado a este punto. Publicado en el número de agosto de Genoma Research, el estudio arroja luz acerca de por qué las mismas enfermedades con frecuencia afectan diferentemente a cada sexo y por qué cada uno responde a su manera ante la misma droga.

"Antes no habíamos entendido bien por qué los sexos varían en sus relaciones con diferentes enfermedades", explica Xia Yang, autor principal del reporte. "Nuestro estudio descubrió una disparidad genética que puede explicar por qué machos y hembras divergen en términos de riesgo ante una enfermedad, la tasa que los afecta y su severidad". Jake Lusis, otro de los investigadores, añade: "Esta investigación ofrece importantes implicaciones para comprender enfermedades como la diabetes, la obesidad y las afecciones cardiacas, e identifica objetivos para el desarrollo de terapias específicas para cada género".

El equipo examinó cerebro, hígado, tejido graso y muscular de ratones con el fin de encontrar claves genéticas relacionadas con enfermedad mental, diabetes, obesidad y aterosclerosis. "Humanos y ratones comparten 99 por ciento de sus genes", afirman.

Los científicos se enfocaron en la expresión de cada gen, esto es, en el proceso por el que una secuencia de ADN se convierte en proteínas celulares, y así midieron el nivel de expresión genético en tejido masculino y femenino. Lo que encontraron los sorprendió: mientras cada gen funcionaba igual en ambos sexos, los científicos encontraron una correlación directa entre género y la cantidad de gen expresada. "Vimos entre machos y hembras diferencias sorprendentes y medibles en más de la mitad de los patrones de expresión de los genes", dice Thomas Drake, coinvestigador. "No esperábamos eso. Nadie había demostrado antes esta brecha entre sexos a tan altos niveles."

La UCLA es la primera en descubrir una diferencia de género en la expresión de los genes de la grasa y el tejido muscular. Estudios previos han identificado aproximadamente unos mil genes con sesgo por sexo en el hígado, y otra investigación ha encontrado en el cerebro 60 genes influidos por el género: alrededor de un décimo de los descubiertos por el equipo de la UCLA en esos órganos.

Aun en el mismo órgano, los investigadores identificaron cuentas de genes que variaban en niveles de expresión entre los sexos. El género influía consistentemente los niveles de expresión de miles de genes en el hígado, el tejido graso y el muscular. Este efecto fue ligeramente más limitado en el cerebro, donde cientos, en vez de miles, de genes mostraron diferentes patrones de expresión.

"Machos y hembras comparten el mismo código genético, pero nuestros hallazgos suponen que el género regula cuán rápido el cuerpo puede convertir ADN en proteínas", dice Yang. "Esto sugiere que el género influye en cómo la enfermedad se desarrolla."

Las diferencias de género en la expresión de cada gen también varían por tejido y son mayores en genes con roles especializados. En el hígado, por ejemplo, la expresión de genes involucrados en el metabolismo de drogas es diferente por sexo. Los hallazgos implican que hígados de machos y hembras funcionan igual, pero a diferentes tasas. Los hallazgos en el hígado pueden explicar por qué hombres y mujeres responden de diversa forma a la misma droga. Por citar un caso, la aspirina es más efectiva en prevenir ataque cardiaco en hombres que en mujeres. Un género metaboliza la droga más rápido y deja demasiado poca en el sistema para producir efectos.

Así pues, si observamos los genes, no hay más diferencia en los géneros que los cromosomas sexuales Y o X: menos del 2 por ciento del genoma humano. Pero al observar la expresión de los genes en estos cuatro tejidos, más de la mitad de los genes difieren significativamente entre los sexos. Las diferencias no estuvieron relacionadas con los sistemas reproductivos, sino con una amplia variedad de órganos y funciones primarias.

Como ya no tengo espacio, contacte a Elaine Schmidt, University of California - Los Ángeles.