La evolución explica la "complejidad irreductible"

publicado el 28 de mayo de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

¿Cómo pudo evolucionar el ojo si únicamente funciona en su estado perfecto actual? Los adictos al "diseño inteligente", otra forma de llamar a la creación divina, encuentran en estos sistemas "irreductiblemente complejos" una prueba contra la evolución: un ojo no pudo evolucionar porque no hay etapas inferiores, aunque funcionales, que produzcan visión. O es perfecto o no sirve. Por lo tanto fue creado por un supremo diseñador, una inteligencia infinita. "El ojo parece haber sido diseñado; ningún diseñador de telescopios podría haber efectuado mejor labor".

Desde el viejo ejemplo del reloj y el relojero, a cargo del obispo Paley, los órganos complejos, como el ojo o el oído, presentan, en efecto, un problema para la evolución si pensamos que todas sus partes debieron ser ensambladas, perfectas y simultáneamente, por un extraordinario azar. Pero una investigación reciente comprueba un posible camino por el que la evolución produce estos sistemas complejos. La investigación fue conducida por Joe Thornton, de la Universidad de Oregon, y publicada en Science del 7 de abril pasado. Empleando nuevas técnicas para resucitar antiguos genes, los científicos han reconstruido, por primera vez, la evolución darwiniana de un sistema molecular en apariencia "irreductiblemente complejo", como se llama a aquellos en los que la función de cada parte depende de sus interacciones con las otras partes, un tema no resuelto antes en biología evolutiva.

"Nuestro trabajo demuestra un error fundamental en los rechazos actuales al darwinismo", dice Thornton. "Nuevas técnicas nos permitieron ver cómo viejos genes y sus funciones evolucionaron hace cientos de millones de años. Encontramos que la complejidad evolucionó a remiendos por medio de un proceso de ‘explotación molecular’, en el que viejos genes son forzados por la selección a realizar funciones enteramente diferentes, son reclutados para participar en nuevas interacciones y nuevas funciones."

Los científicos emplearon métodos de punta en estadística y análisis molecular, para desembrollar la evolución de un elegante ejemplo de complejidad molecular: el de la hormona aldosterona, que regula la función renal en colaboración con un receptor que permite a las células corporales responder a la hormona. El equipo resucitó un gen ancestral, que existió hace más de 450 millones de años, antes de que los primeros animales con huesos aparecieran sobre la Tierra. Los experimentos mostraron que el receptor tenía la capacidad de ser activado por aldosterona mucho antes de que la hormona en realidad existiera.

El grupo de Thornton mostró luego que el receptor ancestral también respondía a una hormona mucho más antigua con estructura similar; esto la hizo "preadaptada" para su reclutamiento en su nuevo compañerismo con la aldosterona, una vez que esta hormona evolucionó. Los científicos mostraron que se requirieron sólo dos mutaciones en la secuencia de ADN del receptor para que desarrollara las funciones que hoy presenta en humanos.

"El sensato proceso que fuimos capaces de reconstruir es enteramente consistente con la volución darwinista", dice Thornton. "La llamada ‘complejidad irreductible’ fue sólo un reflejo de nuestra limitada habilidad para ver cómo trabaja la evolución. Alcanzando las formas ancestrales de los genes, fuimos capaces de mostrar exactamente cómo este crucial par hormona-receptor evolucionó". Contacto: Mary Stanik.

Eslabón entre peces y anfibios

El reciente descubrimiento, por encima del Círculo Ártico, de fósiles notablemente bien preservados de una nueva especie de pez, provee un marcador clave en la transición evolutiva entre peces y animales con miembros. En dos artículos publicados por Nature del 6 de abril, Ted Daeschler, de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, y sus colegas, anuncian el descubrimiento de un fósil con 375 millones años, en la isla Ellesmere de Canadá, que muestra la transición evolutiva hacia animales terrestres. Tiene cráneo, cuello y costillas de animal terrestre, pero también aletas y escamas de pez. Uno entre miles de "eslabones encontrados". Contacto: Carolyn Belardo.