¡Amigos! ¡No me corten!

publicado el 24 de abril de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

En un spot del PRD, Elena Poniatowska, miembro de su comité de campaña, afirma que el PAN miente al señalar deshonestidades en el gobierno de Manuel Andrés López Obrador. El PAN respondió con las imágenes que todos conocemos: el secretario particular y operador político de Manuel Andrés, René Bejarano, recibiendo de un contratista del DF un maletín repleto de dólares (y diciendo que todo lo que hace "lo sabe Andrés"), y el entonces secretario de Finanzas del DF jugando en Las Vegas, a donde iba cada tres semanas. No hay un sólo adjetivo contra la escritora. Se le mostraron imágenes de lo que ella niega. Nadie le dijo "cállate, chachalaca". Imágenes de archivo y ya. Así argumentó el PAN.

Pero el gallinero de los pavos reales, como tan malosamente los pinta Paco Calderón, se inflamó de santa ira, se turbó más que con el empleo de carne de cañón minera cometido por Napoleón Gómez Jr. para defender su imperio sindical y sus cuentas y propiedades repartidas por el mundo. Dos huelguistas y un policía muertos. Y en el gallinero culpan al PAN, ni siquiera a la policía del gobierno estatal perredista, no al prófugo Napoleón. Así son.

Y ahora se filtra la preparación de un apoyo de la intelectualidad a López Obrador. Como tantos escritos que han elaborado a favor del dictador Fidel Castro. Firmaré porque, les juro, amigos, que estoy a punto de quedar convencido por el alud de materia gris que han ustedes desplegado... ya no recuerdo en dónde. Sólo me faltan unos cuantos documentos que, pronto, Elena Poniatowska me hará llegar por mensajería exprés. Ella debió tenerlos a la vista cuando defendió en TV la honestidad de su candidato. Y son, a saber:

1. Los recortes de diarios con las convocatorias urbi et orbi (se pronuncia urbi ettt orbi porque es latín, no francés) para concursar por la construcción de los famosos y notorios segundos pisos y distribuidores viales del DF. La ley obliga a la autoridad a licitar, poner a concurso, toda obra mayor para evitar la humana tentación de que, la misma autoridad la entregue a los amigos... por una tajada.

El campeón de la honestidad valiente no pudo, por definición, haber hecho obra sin cumplir este primer requisito de la honestidad sin adjetivos: dar la obra a quien ofrezca mejor calidad con menores costos.

2. Los costos de esos magnos arcos triunfales que cruzan valientes las alturas y que siempre creí escondidos bajo la forma de un fideicomiso creado para eso. Se ocultan, me decía el diablo, porque son costos estrafalariamente inflados para llevarse una tajada a preparar la toma del poder por la "izquierda" (llegada del PRI toda, toda ella, porque un día descendió sobre ese PRI el santo espíritu de la Conciencia Social).

3. Los comprobantes médicos que confirman que el secretario de Obras de Manuel Andrés, el cardenista desde la infancia César Buenrostro, no dirigió esos trabajos colosales, y se encargaron a una muchachita que creo que es bióloga, o algo así, pero muy cuatacha, porque César sufrió un súbito e irremediable mal de vista, oído y memoria que lo llevó a sostener que el GDF no tenía planeado ningún segundo piso sobre el periférico. Y tuvo razón: no lo tenía planeado y no lo tuvo planeado nunca.

4. Los datos secretos de la recaudación entre ambulantes (por dejarlos invadir la vía pública hasta impedir el simple paso de peatones por la acera), y los pagos que los taxistas piratas hacen por seguir circulando.

5. El padrón de pagos a los viejitos. El gobierno del DF da cuentas así: tengo 100 viejitos, les pago un peso a cada uno, ¿cuánto pagué? Pues 100 pesos. Pero, ¿y si muchos no cobran su peso? Detecto con cuánto "cambio" se queda el GDF revisando el padrón de los que sí cobran. Por eso es secreto. Bien, con el censo puedo saber cuántos mayores de 70 años tengo. Luego decido pagarles, a todos y sin burocracia, 700 pesos. Magnífica medida. Pero muchos no cobran aun teniendo derecho. Están en edad de cobrar Luis Echeverría, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Luis Villoro, y otros muchos. ¿A dónde van los 700 pesos que Elena no cobra? ¿Lo sabe? Con estos documentos, en los que Elena basó su defensa, oh queridos amigos, firmaré mi apoyo al PRID con todos. Lo juro. Y callaré para siempre.