La leche con cal de Borola Burrón

publicado el 23 de enero de 2006 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Usted no se ha de acordar, pero uno de los números más geniales de La familia Burrón fue aquél en donde Borola Burrón se convierte en directora de una guardería… y compra costales de cal para hacer "leche" y así ahorrar en la alimentación de los huérfanos. Pues Dolores Padierna superó a Borola con aquella leche Betty que sus huestes vendían a los pobres. Y con mucho. Y René Bejarano resultó no un sumiso Regino, sino tan ambicioso como su cónyuge. Pero más taimado, siempre calladito.

La "izquierda" sin principios que vio en Dolores Padierna y su marido, René Bejarano, una fuente de clientela política, un surtidor de votos, una milagrosa máquina de acarreo, no hizo más que mostrar su voracidad por el poder. Para que exista corrupción se necesitan dos partes: Padierna y Bejarano son una y el neoperredismo es otra. Ellos ofrecieron y el PRD, conformado casi totalmente por militantes llegados del PRI, no tuvo objeción en recoger bajo sus aguas bautismales lo que había pertenecido a las "fuerzas vivas" priistas, como las llamaban en los discursos de antes: si de allí venían ellos, ¿por qué no atraer aquellas "bases populares" que tan útiles les habían sido como carne de mitin y de marcha?

En el PRD callaron cuando Padierna tomó por asalto la tribuna del Congreso y doblegó por la fuerza uno de los Poderes de la Unión, la guiaron por teléfono desde las oficinas del perredista Gobierno capitalino. Callaron cuando, en sus inicios, la pareja reetiquetaba despensas del DIF para venderlas "como ayuda a los pobres y necesitados"; a los mismos a quienes vendía aquella leche Betty que contenía excremento según la Secretaría de Salud. ¿No es una atroz metáfora?: comenzaron vendiéndole mierda a los pobres. Y se la siguen vendiendo.

De los gobiernos priistas capitalinos, el par obtuvo la concesión de repartir vivienda para pobres. Los tiempos de Manuel Camacho fueron los de su lanzamiento. Centenares de familias han demandado por fraude a Padierna y Bejarano; pero el par capotea juicios y procesos con habilidad herencia del hampa. Serán recordados como los López de Santa Anna de la izquierda.

Las irregularidades detectadas por la Contaduría Mayor de Hacienda de la propia y perredista Asamblea Legislativa del DF, en el gasto de la delegación Cuauhtémoc sólo durante el ejercicio 2003, entonces encabezada por Padierna, alcanzan los 71 millones de pesos. Elba Mónica Bravo cita en crónica los detalles. La auditoría financiera revela que nunca pudo comprobarse la entrega de más de 68 millones destinados a personas mayores, madres solteras y jóvenes estudiantes. El padrón de los beneficiarios nunca apareció. Pero la entonces delegada tiene fuero, esto es, impunidad. Y ya nadie se atreve a hablar de eliminar un fuero.

Tampoco aparecieron los beneficiarios de 54 mil paquetes de útiles escolares ni los cinco millones no utilizados en esa partida asistencial y caritativa. Para festejar a los niños pobres de su delegación, el 6 de enero de 2003 Padierna hizo "un requerimiento urgente" de 15 mil juguetes por un millón 389 mil 700 pesos. No hubo licitación para la compra ni guía de entrada al almacén ni de salida, dice el documento de la Contaduría Mayor.

Y no es todo: hay medio millón en cheques entregados sin justificación a líderes sindicales (abastecedores de marchas), más de un cuarto de millón en "gastos a reserva de comprobar" no comprobados, sillas de ruedas de las que sólo 14 se entregaron a minusválidos, más de 17 millones incrementados a la partida "Ayudas Culturales y Sociales", que así rebasó los 91 millones de pesos…

¿A dónde fueron esos 91 millones en "ayudas culturales", más los 71 millones faltantes? Misterio. En el mejor de los casos, quizá ayudan la misma campaña presidencial que los millones entregados a Bejarano por Carlos Ahumada como soborno para recibir contratos de obra pública, esos millones que lo vimos embolsarse en TV a nombre de la "honestidad valiente". Y desaparecidos aún.

Ésa es la enemiga mortal, y triunfante, de una mujer con la trayectoria íntegra de Rosario Robles. Es la que exige a gritos un lugar en el Senado porque se lo ganó y no es un regalo, dice. Pero, sobre todo, porque le urge tener fuero otros seis años. Habría que responderle como ella hizo a un acongojado ciudadano que la abordó en la calle, cuando era delegada, para hacer un reclamo: "Quiere llorar… quiere llorar…".

Foto del PRID

La foto lo dice todo: Leonel Cota, militante priista de toda su vida (hasta que el PRI le negó una candidatura), hoy presidente nacional del PRD, levanta la mano, en triunfo, a Enrique Ibarra, militante priista de toda su vida y cuya propaganda y logo del PRI nos inundó en la pasada elección, ahora candidato súbito del PRD a gobernar Jalisco. Los perredistas que seis años atrás combatieron al priista Enrique Ibarra, hoy le harán su campaña… ah, ese hábito de beber leche Betty. Para votar PRD en Jalisco deberemos cruzar la imagen que, en la boleta pasada, representaba al PRI. El PRID va por lo suyo, el poder, como sea. Arriba y adelante con esa "izquierda". ¿No les da vergüenza?