IMSS: Saludable burocracia

publicado el 20 de octubre de 2003 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Ninguna institución, sea de país rico o pobre, resiste jubilar a sus empleados a los 45 años de edad, cuando la esperanza de vida son otros 30 más. Trabajar 27 años para que el IMSS te mantenga 30, 35 o 40 años: ésa es la herencia del populismo priista

El sistema de salud pública mexicano cuadruplica el número de burócratas necesarios para atender a la población. En vez de una sola institución en la que los gastos vayan principalmente a salarios de médicos, enfermeras y compra de todo lo necesario para la atención del paciente, los gobiernos priistas crearon, por razones pura y estrictamente políticas, cuatro masas de burócratas: la Secretaría de Salud (SA), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y los servicios médicos dependientes de los estados. Por separado pueden ser malos, como la consulta de primer nivel en todos, o magníficos, como el Hospital Civil de Guadalajara o los hospitales de especialidades del IMSS, o Cardiología y Nutrición.

Pero siempre puede uno preguntarse si no era posible que el IMSS atendiera a los empleados del gobierno con sólo recibir las aportaciones que las diversas secretarías deberían pagarle como empleadores. Esas cuotas irían directamente al servicio del paciente sin pasar por la construcción de torres de oficinas y pago de burócratas con altas prestaciones.

Era perfectamente posible un sistema de salud pública unificado. Pero el PRI levantó su "dictadura perfecta", como la llamó Vargas Llosa, con los métodos que ahora aplica sabiamente López Obrador: con favores especiales a un sector y a otro, con compra de simpatías a cualquier precio aunque hubieran de aplicar la expresión de Luis XIV: Después de mí, el Diluvio. Y es el Diluvio lo que estamos viendo: un Seguro Social en creciente parálisis por el peso de sus jubilados porque ninguna institución, sea de país rico o pobre, resiste jubilar a sus empleados a los 45 años de edad, cuando la esperanza de vida son otros 30 más. Trabajar 27 años para que el IMSS te mantenga 30, 35 o 40 años: ésa es la herencia del populismo priista.

Por supuesto, el sindicato ya está asustando con el petate del muerto: se busca "privatizar" al IMSS. ¿Y quién es el cliente, por amor de Dios? ¿Quién desea comprar una institución que gasta principalmente en salarios de burócratas y jubilaciones de personal? ¿Una institución con fama de malos servicios, a veces muy merecida, en otras inmerecida?

Las indudables mejoras en salud pública que el planeta entero alcanzó en el último siglo, a causa del impresionante desarrollo de las ciencias médicas, han redundado en un incremento de la esperanza de vida: en México pasó de 45 años a principios del siglo XX a los actuales 75 años, gracias, en primer término, a los servicios médicos ofrecidos por el Estado y a la mayor higiene de la población, la urbanización, la dotación de agua casi potable y el drenaje generalizado. Nuestra población, y la del mundo, ha envejecido porque ya no muere de parto ni de pulmonía ni de infección intestinal. Una pareja que veía morir a dos de tres hijos hasta el siglo XIX, y engendraba 10 para que le vivieran tres, en apenas dos generaciones se encontró conque le vivían todos. Así fue como nos reprodujimos como cuyos, nuestras ciudades se desbordaron en páramos de casuchas, la criminalidad aumentó y el IMSS descubrió que está a punto de no poder atender enfermos para pagar burocracia y jubilados de la burocracia. Comenzó lavando e hirviendo jeringas desechables, siguió ahorrando en gasas y material de curación, luego subió progresivamente el número de pacientes que un solo médico debía atender. Llegó a su límite.

La presión demográfica y el desvío de recursos hacia el pago de jubilaciones obliga a un médico, con salario de cocinera doméstica, a atender un paciente cada seis minutos. Al médico no le importa si el paciente queda satisfecho porque no lo pierde para consultas futuras, y si lo pierde, mejor, pues su salario es fijo. El paciente no puede cambiar de médico si no queda satisfecho. Resultado: inconformidad de todos.

El Fobaproa del IMSS, y de todo el sistema de salud pública, su panza devoradora, es su excesiva burocracia, jubilada y por jubilar. En ambos ejemplos tenemos casos justos e injustos: en la deuda bancaria hay gente que no pudo pagar al banco y esa deuda debió ser absorbida para evitar la quiebra de todo el sistema bancario, o sea para salvar los depósitos de los ahorradores, así como hubo también hampones que pescaron a río revuelto; en el IMSS hay personas cuya edad y años de trabajo las hacen merecedoras de un descanso; pero otras reciben su paga completa a los 45 años de edad, sólo para buscar un segundo ingreso, pues aún les quedan buenos 20 años de vida útil. Un lujo que ningún país puede pagar.

La calidad del servicio médico sólo puede obtenerse si el trabajador es libre de elegir a cualquier médico y el IMSS se encarga de recaudar cuotas y de pagar a los médicos por cada consulta según tablas preestablecidas, como hacen las aseguradoras.

Pero ninguna reforma de los servicios médicos será posible mientras el porcentaje destinado a ese fin, que es el fin único del IMSS, continúe disminuyendo de año con año por el creciente número de jubilados.

Bolivia y México

En el serio conflicto boliviano por la venta de gas natural: ¿qué pitos toca México entre los pérfidos compradores, si posee enormes e intactos yacimientos en su propio territorio? Nada, que la Constitución entrega nuestro gas a un monopolio del gobierno y éste no tiene recursos para explotarlo. Como el perro del hortelano, que ni come lechuga ni la deja comer.

En cueros

La multa por encuerarse en público debería ser proporcional a la fealdad expuesta. La multa a los 400 pueblos sería impagable. Señoras y señores: ¿no tienen espejos?