Hay diversidad genética precolombina

publicado el 15 de junio de 2014 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Indios seris del Golfo de California y lacandones, descendientes de mayas, son genéticamente tan diversos como europeos y chinos. Reflejan miles de años de aislamiento genético. “El primer análisis a gran escala de la diversidad genética en México —conducido por investigadores de Stanford, la Universidad de California en San Francisco y el Instituto Nacional de Medicina Genómica en México— ha identificado un deslumbrante mosaico de genotipos y subestructuras poblacionales en todo el país”.

Nos hemos acostumbrado a las divisiones raciales heredadas de la Nueva España: indios, mestizos y criollos. Tres cajones donde no cabe la biodiversidad de la población mexicana. Ni siquiera la de las etnias indígenas. La etapa colonial fue más rica en categorías raciales hoy olvidadas: saltapatrás es una en desuso.

El estudio, publicado en el último número de Science, refuta la práctica de empaquetar juntos a mexicanos o latinos como un grupo homogéneo en estudios genéticos, clínicos o poblacionales. En particular, los investigadores encontraron que “las variaciones en cuanto a linajes nativo-americanos entre mexicanos y mexico-estadunidenses afectan de forma significativa los rasgos biomédicos, tales como la función pulmonar, y así se enfatiza la importancia de incorporar información étnica a escala fina en la práctica clínica”.

El estudio que Science publica es resultado de la colaboración internacional entre investigadores de los Estados Unidos, México, España y el Reino Unido.

Algunos lectores de esta sección parecen no entender que hay revistas que tienen prestigio porque no publican sino lo que han revisado pares: un hallazgo de astronomía lo revisan astrónomos y lo aprueban o rechazan; lo mismo hacen físicos con uno de física, etcétera. Nature, el equivalente británico, sigue esa norma, segura, pero no infalible. Nunca han tenido un ejemplar en sus manos y no han visto que traen artículos referidos a todas las ciencias, las sociales y las de verdad. Las revistas no investigan, publican. ¿Quién puede entender, y valorar, una investigación sobre computación cuántica (que acaba de lograr su primera codificación)? Expertos en cuántica y computación.

En otras publicaciones nos revisan ortografía y sintaxis, cuando lo hacen…

“Comprender la estructura genética de una población es importante para comprender su historia como población, también para diseñar estudios de rasgos biomédicos complejos, incluidos los de susceptibilidad a enfermedades”, dice Carlos Bustamante, de Stanford. No, tampoco en eso somos iguales, ni esconde racismo o discriminación. Los grupos humanos son diversos en su respuesta a las enfermedades y a los medicamentos. Pero esa diferencia se ha esfumado bajo la etiqueta “latino” o “mexicano”. Un ejemplo que no hace teoría, pero se ajusta: mis hermanos de ojos claros desde niños han padecido más de los ojos que los de ojos cafés. Algunos morenos mostramos excesivas reacciones de piel semejantes a las de pieles muy blancas, con la subsecuente amenaza de cáncer de piel.

“México aloja una de las más grandes diversidades genéticas en América”, dice Andrés Moreno Estrada, de Stanford. “Por primera vez hemos levantado el mapa de esta diversidad a muy fina escala geográfica y mostrado que tiene un notable impacto fisiológico en un rasgo clínico importante: la función pulmonar”.

La población indígena mexicana “diverge genéticamente sobre una línea diagonal de eje noroeste-sureste, con diferencias que se hacen más pronunciadas conforme los grupos étnicos se alejan uno de otro. En particular, los seris de tierra firme al norte del Golfo de California y los pueblos mayas conocidos como lacandones, asentados cerca de la frontera sur de México (con Guatemala) son tan genéticamente diferentes uno de otro como los europeos lo son de los chinos”.

“De Sonora a Yucatán/ México usa/ sombreros Tardán”, frase de cuando Fernando del Paso y García Márquez trabajaban en una agencia de publicidad. Pero no son iguales en medidas de asma, dice el estudio.