¿Liberarán secuestradores?

publicado el 18 de noviembre de 2013 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Como parte de su "lucha por la educación pública", la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (así se llama la CNTE), recauda fondos por medio del secuestro de niños. No hay crimen más repudiado, más doloroso y más infame que el secuestro, y el de un niño es mucho peor. En el homicidio se tiene, al menos, la certeza de haber perdido a quien amamos. Pero el secuestro trae la angustia de no saber, de imaginar la tortura, los dedos cortados para convencer del pago exigido.

La CNTE tiene un número n, pero en miles, de "comisionados sindicales" que no dan clase (y mejor para los niños que así sea). Los pagamos de fondos públicos para sostener, nosotros mismos, los bloqueos en avenidas del DF y de Oaxaca, campamentos en plazas donde miles orinan y defecan, guisan en anafres y se tumban al sol para rascarse las enormes panzotas que esa vida produce.

El caso de Oaxaca es aterrador y da un indicio de la gusanera que corroe la CNTE. Va de nuevo: dos niños, Juan José y Alexa Álvarez, fueron secuestrados por un comando armado el 14 de enero en Oaxaca, luego torturados con cuatro meses de permanecer atados de pies y manos, sumidos en una cisterna de 2x2 metros, con un balde por excusado.

Los secuestradores asesinaron un escolta, hirieron a otro y a una niña, hermana de los secuestrados, a la que dieron por muerta. Al ser detenidos por el Ejército y la PGR, resultó que entre los secuestradores había tres "maestros" de la infame Sección 22 y una candidata del PRD a la alcaldía de Jalapa del Marqués, Sara Altamirano. "Luchadores sociales" cuya liberación se exige en las mesas de diálogo ofrecidas por Gobernación para su eterna vergüenza.

No es un caso aislado de secuestro, sino uno más de los cometidos por una banda vinculada al Ejército Popular Revolucionario (EPR). Los maestros implicados en el secuestro de los niños y asesinato de su escolta son Leonel Manzano Sosa (alias Luis Gutiérrez Saldívar), Mario Olivera Osorio y Lauro Atilano Grijalva Villalobos, todos de la Sección 22.

Nunca oímos en los medios los gritos de Rosario Ibarra de Piedra por los niños Álvarez: "¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!". ¿Es que los secuestrados eran burgueses?

Macario y José Guadalupe Durán Tapia, acusados de ejecutar a tres menores en el DF, recibieron auto de formal prisión (Reforma, 12.11) ¿Y por qué no se exige su liberación ni se les considera presos políticos? Porque no son de la CNTE. Es la diferencia.

La versión de los luchadores sociales es de risa: los tres maestros, incluido los que usan un alias en credencial falsa del IFE, y la candidata del PRD, habían sido a su vez secuestrados y participaron en la operación bajo amenaza... ¿Y para qué? La banda implicada fue de doce. ¿Le urgía al EPR la participación de tres bonachones maestros de primaria que, amenazados, podían meter la pata en cualquier momento? Lo que hicieron doce lo habrían hecho nueve. Por si esta lógica no convence, los niños reconocieron a los tres elementos de la Sección 22 entre sus plagiarios, y no como otras víctimas.

El Universal del pasado 3 de octubre señala que la confesión de Leonel Manzano, de la Sección 22, permitió localizar el hoyo donde tenían a los niños. Y éstos reconocieron a la candidata Sara Altamirano "como la mujer que les arrojaba los alimentos a la cisterna". Fue también detenido otro miembro del PRD, "Damián Gallardo Martínez (quien se identificaba como Juvenal Nedani Pineda)". Otro inocente... con alias. La célula vinculada al EPR "operaba incluso en el Distrito Federal. Se le aseguraron 748 mil pesos y propaganda del EPR". Es que el plagio de los niños Álvarez fue uno más de tantos cometidos para financiar la "liberación del pueblo".

Las defensoras de oficio de todo asunto popular no levantaron sus augustas voces porque el asunto sonaba complicado: maestros democráticos en lucha, un Ejército Popular Revolucionario, guerrilla liberadora, niños que reconocen a inocentes, niños con escolta=niños ricos, un escolta muerto, una niña herida...  Mejor cerraron sus bocazas.