Meterse en camisa de once varas

publicado el 20 de febrero de 2012 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

La mera verdad, no tengo idea del motivo para no meterse en camisas de once varas si, al menos las mías, no tienen ninguna. Bueno, las que se usan con corbata a veces traen dos varillitas en las puntas del cuello. En fin, es frase que oigo desde niño, o más bien la oía y ya no. Tampoco se usa "meterse en un berenjenal" y de esa sí puedo dar razón, pues planté berenjenales en mis tiempos de agricultor, en total olvido de que tengo genes de cáncer de piel por rama paterna y materna. Pues bien, las hojas y ramas de ese arbusto son duras y espinosas, así que forman un entramado feroz. Como quiera que sea, el presidente Calderón se está metiendo en camisa de once varas o en berenjenal por su afán de acabar al PRI antes de las elecciones.

Con el PRD ni PRI ni PAN tienen oportunidad alguna de gobernar en alianzas circunstanciales. Hay algo tortuoso en la cabeza de LoLo. Dijo a un asombrado Carlos Puig en MILENIO TV que él gana con un 26 por ciento que ya tiene. No dijo cómo lo midió, quizá con el método que le dio una ventaja de 10 por ciento en 2006. Ahora el asunto es más psiquiátrico: LoLo gana con su asegurado 26 por ciento aunque Peña Nieto tenga un 43 por ciento... ¿Cómo? Pues, hombre, así: 26 es más grande que 42. Lo saben todos los electricistas: un alambre del 12 es más grueso que uno del 18. A LoLo su electricista le hace las cuentas y el ex rector y futuro secretario de Salud legítimo, el psiquiatra Juan Ramón de la Fuente, lo tiene con una dosis muy baja de litio.

En fin, el presidente Calderón tampoco sabe hacer cuentas: el PRD ha dicho, escrito, gritado, proclamado y firmado que está en contra de todas, todas, todas las medidas que el PAN proponga. Con su torpedeo a la línea de flotación del PRI y una candidata panista que no ha dado color porque ella sí que parece parte de la República Amorosa, Calderón nos conduce a otro sexenio perdido. Piensa ganar con una candidata que es tan linda y tierna que protegerá sus pollitos bajo sus maternales alas de gallina. Y los otros precandidatos del PAN estaban peor.

Calderón va al abismo, lo vemos todos excepto él. Es el genial recurso de Sófocles en Edipo Rey: si el público no sabe el final no ve con horror el abismo al que paso a paso se encamina Edipo y no se emociona. Se dice que, en los tiempos clásicos, el público gritaba, como en los cines palomiteros de antes: "¡Ya no preguntes... Ya no preguntes, malaka...!".

Y claro, Edipo no escuchaba a su público y exigía, rey en toda su gloria: "¡Que traigan al pastor! ¡Que traigan a quien encontró en el bosque un niño con los pies hinchados" (edí-poda). El rey anterior, esposo de Yocasta, viuda casada con Edipo, había muerto asesinado. El adivino Tiresias, llevado ante el nuevo rey, Edipo, da su información a cuentagotas y envuelta en brumas de pitonisa: Pues que... "el asesino del rey... ¡es un rey!", suelta presionado. "¡Dioses del Olimpo! ¡A encontrarlo! Tebas está asolada por la peste debido a ese crimen impune." Y el público, ahogado en lágrimas, gritaba: "¡Eres tú, estúpido... Eres tú!". ¿O fue Clinton? En fin, el pathos, la emoción de la tragedia, venía de saber lo que Edipo no sabía. Sin eso, nadie se conmueve. Y si algo así dice Nietzsche en su libro sobre la tragedia, juro que no lo he leído y no escribo con el método Sealtiel Alatriste, hoy día tan alitriste y alicaído.

Calderón parece decirse a sí mismo que el PRI llegará a la Presidencia sobre de su cadáver (el de Calderón). Y lo peor es que así desbroza el camino al otro PRI, al peor: al que se formó bajo Echeverría, al que estatizó los bancos en un solo golpe de mano que sorprendió hasta al Congreso y al presidente electo De la Madrid, cuando el otro López anunció, como rayo de su último Informe, y entre lágrimas, que no nos volverían a robar (los banqueros). Ese PRI, para quien el Congreso era un simple trámite, lo representa hoy el dúo LoLo-Bartlett, pues ya llegó el que andaba ausente.

Calderón no lo ve así. No lo convence ni el largo listado de priistas con los que sí quiere aliarse: LoLo, Cárdenas, Ebrard, Camacho, Bartlett, Monreal, Muñoz Ledo, et alii.

Congreso plural

Será bienvenida la pluralidad en el Congreso como representación de una ciudadanía plural. Pero si, como ocurre desde 1997, las minorías bloquean hasta lo que han propuesto como mayoría, por capricho y rencor, la negociación, la buena política es imposible. Debemos crear mecanismos para librar la mala fe.

Eclipse total de dos corazones: El sol de la tarde, (Quimera, 2010).