¿Pos queeé creen? ¡Bartlett ya es de izquierda!

publicado el 12 de diciembre de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

No, no se doble de risa, no suelte la carcajada, mucho menos se le salga un chisguetito de meados: mientras de una nube radiante surgía la voz: "Este es mi hijo muy amado", el Bautista Obrador bautizó a Manuel Bartlett en las aguas purificadoras de su Jordán-Morena, hoy celebrada en el Tepeyac y en los oficinas del Bautista AMLO. Y tan falsa la pintada por el indio Marcos Cipac de Aquino, como la sacada de la chistera del mago López. "Chistera" en ambos sentidos: sombrero de mago y cajón de chistes.

Con Peña Nieto no volverá, si ganara, lo peor del PRI, porque hace tiempo se fue al PRD: ese basurero del más viejo PRI, trampolín para saltar a partidos-negocio, como el PT, creado por Raúl y Carlos Salinas, o la Morena que suma cero más cero bajo un nombre guadalupano. El PRD exhibe su más reciente travestismo, su última mudanza de camaleón o recambio de su piel de víbora, y nos presenta al último espécimen de los dinosaurios que dábamos por extinguidos, Manuel Bartlett, como la novedosa adquisición de esa cloaca máxima de la "izquierda" mexicana. Se reventó otra pústula y el pus siguió su cauce natural: hacia el PRD.

El PRI que se gastaba sin límite nuestros impuestos en sus campañas electorales, que se asignaba las casillas, que contaba nuestros votos y, oh sorpresa, nos informaba que había ganado, ese PRI tiene a su mejor exponente en el ex secretario de Gobernación de Miguel de la Madrid, uno de los fósiles del PRI que no había hecho maletas para embarcarse en la veleta del PRD, aquel Manuel Bartlett del "fraude patriótico" en Chihuahua, a quien el Frente Democrático Nacional acusó de fraude en las presidenciales de 1988, cuando se le "cayó el sistema" y al restablecerlo fue para declarar ganador a Salinas y perdedor a Cárdenas; el secretario de Gobernación de los tiempos en que el PRI rellenaba las urnas y contaba los votos, sigue a los de su calaña rumbo a las elecciones del 2012, con López Obrador, músico-poeta compositor del Himno al PRI y presidente del PRI-Tabasco, que, como todos, dejó el PRI sólo cuando pidió hueso y no le dio.

Será senador por esa "izquierda" que ya tuvo la desvergüenza de hacer senadora a la mujer de súbita riqueza como amante del presidente Díaz Ordaz, Irma La Tigresa Serrano. El PRI los hace y el PRD los junta. Y aún se atreven a llamar "izquierda" a esa bazofia: el Bartlett de siempre desinfectado en las aguas purificadoras del Jordán de los Obrador, las Padiernas-Bejarano acusados de ladrones de ahorros por las víctimas del sismo del 85, de Martí Batres el vendedor de "leche" Bety con alto contenido de excremento... ¿No hay nadie que jale la palanca a ese excusado? ¡Qué pestilencia!

Fariseos en la cultura

Yo jamás habría imaginado que Enrique Peña Nieto leyera, y literatura menos. Así que me sorprenden los sorprendidos por su papelón en la FIL y me irritan los fariseos que tampoco leen, pero claman al cielo.

Lo que me produce pánico es su falta de reflejos, su incapacidad para salir del paso en algo tan elemental que se puede resolver con títulos conocidos de todos y por nadie leídos: "El Quijote: sobre todo esa batalla contra molinos de viento donde me veo reflejado... La Odisea... porque eso es la Presidencia de México..." Me aterra imaginarlo en una reunión trilateral del TLC con el presidente de EU y el primer ministro de Canadá: pesos pesados.

Lo creía más ducho, colmilludo, pero se ahoga en un vaso de agua y quiere presidir un país muy complejo.

Las muestras de incultura en nuestros políticos son naturales. Lo que me irrita el hígado son los fariseos: los reporteros que tampoco leen, twiteros y facebookeros que hacen mofa de Peña Nieto con textos plagados de faltas de ortografía.

Y sigue la mata dando: el secretario de Cultura del DF, Mario Delgado, PRD, dice que Cien años de soledad es de Vargas Llosa. Más de algún reportero se habrá burlado: "El tonto no sabe que es de Borges". En La Razón reflexionaron sobre el tema Pablo Hiriart y Fernando Escalante Gonzalbo, quien llama "beatería" a esa transformación del libro en objeto de culto. Pienso igual.

Me he hecho la misma pregunta: ¿Qué libros me han cambiado la vida? La Biblia me hizo ateo a carcajadas con su infantilismo. Y los leídos, que puedo recordar o no, me han hecho quien soy, para bien o para mal. Los peores presidentes de México en lo que llevo de vida son Echeverría y López Portillo... y éste leía mucho, hasta quería ser escritor.

El vino de los bravos (y unos tequilas). (Planeta, 2011).