Izquierda o derecha

publicado el 08 de agosto de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Dice Marcelo Ebrard que es de izquierda. Como dice esto dijo lo contrario cuando fundó con Manuel Camacho el Partido de Centro Democrático, enojados, ambos, porque el presidente Salinas no había elegido a Camacho para candidato del PRI. El término exige nueva definición porque, se ve, está vacío de significado.

Hasta 1989 era de izquierda defender el Muro de Berlín levantado para que los buenos comunistas no cayeran en las tentaciones que el capitalismo exponía en el escaparate de Berlín Occidental. Marchar en defensa de Cuba y negar las cárceles llenas de opositores políticos o justificarlas porque "los enemigos del pueblo cubano no puede tener libertad para destruir su régimen". Era de izquierda ir a las salidas de las fábricas a volantear para hacer conciencia en la clase obrera de su papel en la Historia con H: de su misión niveladora de las clases sociales por medio de una, temporal y leve, dictadura del proletariado.

El método resultó en la más monstruosa matanza ocurrida en la historia de la humanidad: millones de campesinos rusos y ucranianos muertos de hambre en Siberia, luego de ser trasladado a la fuerza, no porque las teorías agrícolas del camarada Stalin fueran erróneas, sino porque la producción la habían saboteado los eternos enemigos del pueblo (trotskistas, aliados del imperialismo y lacras "cosmopolitas"). La URSS compraba trigo a Canadá y EU porque nunca faltaba el complot anual contra los alimentos del pueblo.

Era de izquierda sostener que el hombre nuevo no podía ser homosexual, pues era una contradicción, aunque el Che y Castro no intentaran siquiera explicarla: era evidente. Así que iban a trabajos forzados.

Y también era de izquierda negar que los países escandinavos hubieran alcanzado una mayor igualdad (aunque hubiera sido lo predicho por Marx) que el bloque socialista, y sin sacrificar libertades.

Un buen día, el Partido Comunista Italiano eliminó de sus principios la dictadura del proletariado. Y un 9 de noviembre la gente, no los aviones del imperialismo, derrumbó el sistema soviético. La izquierda mexicana no se ha atrevido a hacer una reflexión, así que ahora son de izquierda la señora burguesona de Monterrey o del DF y el chavo rico que mata policías pobres.

Así que, caído el Muro, es hora de definirse de nuevo: aún es de izquierda el alejamiento de toda iglesia; es de derecha regalar terrenos de la ciudad a la Basílica de Guadalupe, valuados en cientos de millones o cheques de 30 millones de pesos al cardenal tapatío, como han hecho López Obrador y Emilio González. Es de derecha entregar obra pública sin licitación, sin transparencia en los costos para así tener a los empresarios favorecidos llenando mítines con sus obreros. Es de derecha extorsionar empresarios a quienes se ofrece obra sin licitación a cambio de regresar parte de esos millones a René Bejarano, secretario particular del jefe de Gobierno. Es de derecha encarcelar al empresario que demuestra con videos la extorsión, como hicieron a Carlos Ahumada, y de derecha tenerlo incomunicado, lo cual no nos hizo ni Díaz Ordaz a sus presos favoritos.

Es de derecha parar proyectos de ley que disgusten al cardenal Norberto Rivera, como la despenalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. AMLO las detuvo y, en cambio, invitó a Su Eminencia a echar agua bendita cada que inauguraba un tramo de su obra espectacular en la que gastaba lo que era urgente en el drenaje (pero no se ve). Si lo mismo hiciera el gobierno panista de Jalisco al inaugurar obras ardería Troya y muchas vestiduras se desgarrarían, entre ellas las de señoras que he visto marchar en Guadalajara contra lo mismo que se hace en el DF, sin que por esto levanten la voz en los diarios donde escriben.

Es de derecha violar amparos ciudadanos y regalar terrenos de un particular a un hospital de lujo, como hizo AMLO.

Y es de derecha desdeñar como "de pirrurris" una marcha gigante de protesta contra la inseguridad y el crimen que comenzó a desbordarse con los gobiernos del PRD en el DF. Es de derecha privatizar la vía pública, entregada a ambulantes a cambio de carne MORENA para sus mítines.

Se podría creer que Ebrard pertenece a una nueva izquierda. Nos debe dos explicaciones: los investigadores quemados vivos en Tláhuac y los adolescentes pobres asfixiados en el New’s Divine por órdenes contradictorias de la policía de Ebrard. Es de izquierda hacer justicia.

De cómo los ricos lo vuelven a ser después de la Revolución, Olga (Planeta, 2010).