El nuevo fraude patriótico

publicado el 11 de julio de 2011 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

El PRD obtuvo en Coahuila menos del 1(uno) por ciento de los votos, en el Estado de México perdió por el 40... y gimotea que ha sido víctima de una "elección de Estado". Todas las elecciones, en el mundo visible, tienen participación mayor o menor de los gobernantes. El PRD no ha tenido ni una sola elección de su propio presidente de partido sin meses de acusaciones y réplicas acerca de intervención indebida de los aparatos del partido. Lo natural es que un presidente o primer ministro se manifieste por su partido. Es el desvío de recursos públicos lo que la institución electoral, en nuestro caso el golpeado y desarticulado IFE, debe vigilar.

Y entre los recursos de empleo ilícito están las cuotas sindicales honestas y deshonestas, las descontadas a los trabajadores desde la nómina misma hasta las cuotas exigidas. Recordemos los mil millones del sindicato petrolero: el escándalo del Pemexgate a favor del PRI; el actual de 20 millones mensuales y 300 para gastos imprevistos a favor del Panal y su abeja reina.

Los partidos sin demócratas nos han acostumbrado a que es natural que el perdedor dé manotazo al tablero y desconozca el jaque mate. Ya es lo natural en ellos, es "su de por sí", como decía La China Mendoza. Dirección de partido que no lo hace entra al terreno de la sospecha y de la transa, del "cuánto te pasaron por tu silencio". En este pueblo no hay perdedores ni hombres honestos ni mujer fiel ni corbata bonita.

Antes de esta rebelión, veremos otra: López jura que se atendrá a lo que digan las preferencias y no hará berrinche (así dijo) si no es el elegido por el PRD como candidato a la Presidencia. La carcajada sacudió a México peor que terremoto con tsunami. Por supuesto que cumplirá, sin duda; pero tendrá unas encuestas, las suyas, que le darán ventaja de 10 o 20 por ciento sobre Ebrard. Sin bola de cristal lo afirmo. Se abren apuestas. ¿Quién le entra?

El viejo y el nuevo PRI

El asunto es sencillo: el viejo PRI se fue al PRD y los que se quedaron, como Bartlett, apoyan al PRD en sus campañas. Por eso han dejado de importar membrete y camiseta: importan las propuestas. Las del PRD ya las conocemos: vienen de los priistas que apechugaron con disciplina, pero sin convicción, las reformas realizadas por los presidentes Salinas y Zedillo.

Hoy desde el PRD, ya con entera libertad, ese mismo PRI vocifera su inconformidad. Aunque, también es cierto, el PRD admite pocos pero significativos planteamientos de la izquierda: uno es el rechazo a la intervención de la empresa que se obliga por contrato a descontar las cuotas sindicales desde la nómina y entregarlas a la dirección. Esto es lo que hace posibles los cacicazgos de Elba Esther, de Napoleón Gómez y de Romero Deschamps, quien "recibe de Pemex miles de millones de pesos sin rendir cuentas", luego los destina a partidas inexistentes, como tiendas de consumo y una "central de abastos" sindical que desapareció en 1989... Denunció La Jornada en diciembre de 2009 sin que ocurra nada todavía.

"El pueblo anestesiado votó por sus verdugos" (por el PRI), gimoteó Zaratustra López ante Telerreportaje de Tabasco (La Crónica, 8 de julio). Ya marcó los dos caminos: uno, sencillo, es que sus propias encuestas lo harán el mejor posicionado; el otro, más elaborado, que no todo el pueblo bueno es confiable, porque también hay pueblo anestesiado al que uno debe salvar de sus verdugos.

Me suena, me suena... ¿No era exactamente ése el argumento del PRI para cometer "fraude patriótico" si era necesario contra la derecha que, entre otras cosas, quería trae de regreso al emperador Maximiliano? Ya lo dijo el psicoanalista Santiago Ramírez: "Infancia es destino"... y el lema scout modificado: una vez priista, siempre priista.

Está anunciada la urgencia del "fraude patriótico" por boca del priista de toda su vida: López Obrador deberá salvar al pueblo que, sin dejar de ser bueno, está anestesiado por sus verdugos... Rayito es su única esperanza y para eso arrancará la máscara al verdugo y el pueblo bueno exclamará: Oh, ¿cómo no lo vimos antes? No es nuevo: lo hizo el pueblo unas ocho veces con el presidente Santa Anna porque ya entonces estaba anestesiado. O quizá se diría "mesmerizado", por aquel mago, Franz Mesmer, el hipnotizador que asombró a Europa a finales del siglo XVIII.

Muy bueno sobre marihuana. Subido por el lector Jesús Héctor.

De cómo los ricos lo vuelven a ser después de la Revolución, Olga (Planeta, 2010).