Periodismo pío

publicado el 01 de febrero de 2010 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

Un súbito fervor pío sacude al periodismo que exige cierre de bares y su reconversión a "casas de la cultura", para más burocracia cultural: la hipocresía es infinita y repulsiva. El caso del futbolista Salvador Cabañas, herido por bala en el Bar Bar, en nada se asemeja al de un operativo policiaco ilícito que produjo una docena de muertes, no por las condiciones del lugar, sino por el operativo mismo, como ocurrió en el New’s Divine.

En la nueva tormenta mediática ni el gobierno perredista del DF es culpable por el disparo a Cabañas en un bar ni él puso de su parte por desvelado ni la corrupción de la Delegación y sus inspectores son causa del hecho: en horario correcto y tras de inspección rigurosa, a las modosas 9 de la noche también ocurren altercados que terminan a balazos, ocurren por incidentes de tránsito y por quítame allá estas pajas. Es pura suerte que no sean más, puesto que los autores se saben impunes. Allí está el problema.

Se indica que el bar no había recibido una sola inspección en cinco años. Muy mal si fuera cierto, pero, si un día antes hubiera sido rigurosamente inspeccionado, ¿eso evita el incidente? No estamos ante una causa. Tuvo lugar porque un parroquiano, el típico prepotente, iba armado. No conozco el bar ni al dueño, pero en cuanto bar conozco no me revisan jamás en busca de armas, sólo hay, a veces, un aviso que las prohíbe.

En defensa de los antros, tituló Leo Zuckermann su magnífica argumentación en Excélsior (28.01). Ahora resulta que nadie bebe ni se emborracha y se exige meter en cintura bares con horarios extendidos, como si los horarios fueran obstáculo para el crimen o su causa. Moralina abominable que no surge en mojigatos, sino en simuladores. Dice Leo: "Es muy lamentable lo que le sucedió a Cabañas. Pero los antros no son los culpables". Sostiene que el problema son los clientes que "meten armas en un lugar donde se expende alcohol. Y eso puede suceder a cualquier hora, por lo que habría que cancelar la restricción del horario de los antros en el DF que no tiene sentido alguno. Una de las maravillas de nuestra capital es la cantidad de lugares nocturnos que existen para divertirse."

Para impedir el ingreso con armas ocultas, ¿entraremos a los bares (y restoranes y cafeterías y merenderos con venta de cerveza) como a las zonas seguras de los aeropuertos? Se deberán instalar arcos detectores... y ni así: un pasajero pudo haber hecho estallar un avión en EU la navidad pasada. El problema no es el crimen, que no tiene horario ni fecha en el calendario, sino la impunidad del crimen por la absoluta nulidad y torpeza policiacas. No es cerrando bares a las 10 pm, sino encontrando al culpable, sin inventarlo, cada que se cometa un crimen como una ciudad se vuelve segura.

La restricción en horarios ha traído, en el DF, el sesentero auge de las fiestas particulares, que no pagan impuestos y molestan a los vecinos. Mejor un antro de sonido bien aislado, que cierre cuando quiera, y no una fiesta de muchachos en el depa de encima. Parece que los periodistas horrorizaditos no saben que en el DF, como en todas las grandes ciudades, hay lugares que funcionan "after hours", se dice: para ir a rematar cuando otros cierran. Mejor regularlos y hacerlos pagar licencias e impuestos que dejarlos a la corrupción de los inspectores.

Pensemos, además, que el DF, ciudad monstruosamente grande, tiene horarios de trabajo las 24 horas, por eso hay farmacias y supermercados de 24 horas, ¿por qué no va a tener bares en todos los horarios? Quien sale del trabajo a las 3 am, ¿no tiene derecho a una copa antes de dormir? Los meseros y cantineros del bar que cierra a las 3, ¿no pueden ir a otro donde los atiendan a esa hora? El muy elegante Au pied de cochon abre 24 horas y expende vinos y licores... a quien puede pagar esa filial parisina.

Deben existir bares con muy diversos horarios, que paguen los derechos correspondientes en ventanilla y no se arreglen con los inspectores, sino con la Delegación, legalmente. ¿Por qué la autoridad se arroga el derecho de decirnos a los adultos la hora de ir a dormir? Eso y los días de "ley seca", en que todos nos apresuramos a tener provisión de alcoholes, que no habríamos hecho, y a beber, lo que no habríamos bebido, son muestra de autoritarismo cerril: "No, porque lo digo yo y te callas".

Hombría de bien...

Hay cosas, Presidente, que un hombre de bien no hace, apoyos que no olvida y perfidias que no perdona. Digo...

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

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