"Narcoguerra"

publicado el 18 de enero de 2010 en «Milenio Diario»
columna: «lacalle»

 

La guerra contra el narco es como cualquier guerra por límites: continua y sin más victoria que la contención del enemigo en sus fronteras. No estará ganada cuando los traficantes desaparezcan, eso no sucederá; tampoco cuando el consumo se abata, no va a ocurrir y la gente es libre de meterse lo que quiera, o debería ser libre de hacerlo. Estará ganada cuando la ley deje de ser asunto que aplica el narco más popular del pueblo, cuando no pueda llegar a la cantina en plena ostentación de poder, cuando se esconda como todo criminal.

Preguntarse por la victoria sobre el narco es lo mismo que hacerlo sobre cualquier otro delito: los secuestros, robos, fraudes, ¿cuándo terminarán? Nunca. La pregunta no es ésa, sino cuándo tendremos un sistema de justicia y de investigación que nos dé seguridad y no deje impunes a 98 de cada 100 delincuentes. Pero delito siempre ha habido y siempre habrá. Habremos triunfado sobre el delito cuando la tasa de impunidad sea a la inversa: escapen 2 de cada 100.

California puso a debate la venta libre de marihuana: es una gran noticia porque no es la droga, sino su prohibición lo que causa la guerra de bandas y la corrupción de autoridades. Tequila Sauza y Cuervo no pelean el mercado con metralleta, sino con publicidad y precios. Cuando la marihuana de unos sea mejor y más barata que la de otros, el problema lo arreglará el mercado. No se consumirá más: a los no consumidores no nos detiene el precio ni el aprovisionamiento, sino la falta de gusto. Me gusta mucho oler un buen puro, no me gusta fumarlo, y comprarlo es perfectamente legal.

Una de las razones expuestas por autoridades californianas no es baladí: los recursos que en impuestos dejaría la marihuana al erario. Es un dato frío. Otro es de Derechos Humanos: ¿quién le otorga al gobierno el derecho de prohibirnos una actividad que sólo afecta a quien la realiza? Se prohíbe manejar en estado de ebriedad, para evitar daños a terceros. Lo mismo se debe hacer con toda sustancia que alguien quiera meterse por donde sea. Muy su derecho. Y se resguarda el derecho de quienes no deseamos vernos en riesgo. Pero más riesgo produce quien maneja hablando por celular que quien va marihuano al volante, y, en todo caso, se prohíbe una y otra conducta por riesgosa para terceros.

Más datos fríos: "California arresta y procesa en promedio a 74 mil personas cada año por posesiones mínimas de marihuana; esto no sólo es muy costoso para el estado sino que satura el sistema de justicia estatal", dijo el abogado Steve Gutwillig, miembro de la Alianza para la Política de Drogas de California". El consumo medicinal y compasivo de marihuana está aprobado en una decena de estados en EU.

El consumo compasivo es bien conocido en México: las abuelas de hace ochenta años preparaban friegas de alcohol y marihuana como remedio para el reumatismo. Estudios médicos recientes y la práctica clínica no dejan duda al respecto de que la marihuana controla la náusea provocada por quimioterapia aplicada al cáncer y por antivirales contra el VIH, mejora el apetito y así resulta eficaz para recuperar peso y aumentar masa muscular.

La propuesta de California es importante por al menos cuatro razones. 1. Deja de intervenir en la vida personal de los ciudadanos. 2. Hace pagar impuestos a un negocio valorado en miles de millones de dólares. 3. Ahorra al contribuyente fuertes sumas invertidas en miles de juicios y en sistema penitenciario. 4. Y evita que personas, encarceladas por posesión de una hierba, salgan transformadas en delincuentes o, aún peor, pierdan la vida en un conflicto carcelario cuando su único delito fue fumar algo que no es tabaco.

¿Y si todos fuéramos...?

La argumentación es absurda: Si todos fuéramos homosexuales, la humanidad desaparecería. Primero, porque nadie la está haciendo obligatoria, segundo porque en los puntos suspensivos podemos poner cualquier otro término y lleva a la misma extinción: si todos fuéramos conductores de tv, escritores, amas de casa, mineros, diputadas, moriríamos de hambre. Y si todos fuéramos agricultores, como lo fuimos alguna vez, la civilización se extinguiría. Entonces, no digamos ridiculeces.

Adopción

Sobre la adopción... la pregunta no es qué resulta mejor para un niño, lo sabemos bien: padre y madre cariñosos, ricos y guapos; sino que es peor: un hospicio donde no lo desean o un hogar donde lo desean, aunque ese hogar lo constituyan dos personas del mismo sexo.