Economía y neurociencias combinan

publicado el 13 de septiembre de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

¿Invertir en el combate al crimen o en infraestructura para el desarrollo del país? En ambos, es la respuesta razonable, porque no son excluyentes, sino aspectos necesarios entre sí: la seguridad atrae desarrollo. Pero no siendo el presupuesto de ningún gobierno infinito, se deben establecer prioridades y porcentajes. ¿Cuántos centavos invertir de cada peso? No hay una solución ideal porque cada grupo de una sociedad compleja valora de diversa manera estos bienes públicos. Cada persona desea obtener un beneficio mayor que el costo de pagarlo. Por ejemplo: deseamos que nuestros impuestos nos den seguridad más barata que la que conseguiríamos contratando un equipo de guardias privados.

Pero hay personas que ya pagan su equipo de guardias de seguridad y votarían por una mayor inversión en infraestructura. La decisión ideal para un gobierno, o para la junta directiva de un condominio, es maximizar los beneficios del grupo al tiempo que asegura que cada persona obtenga un beneficio mayor que el costo por separado de ese beneficio. En el caso de la seguridad, un costo menor que el de contratar guardias privados.

Cuando el liderazgo del grupo, sea gobierno de un país o junta directiva de vecinos, no conoce los valores que cada grupo de miembros da a los bienes públicos, puede quedar mal con todos.

Un estudio del Programa de Sistemas Neurales y Computación, del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en Pasadena, ofrece una respuesta de lo más sorprendente en ScienceExpress, versión en línea de Science. Muestra que esa imposibilidad de conjuntar diversas opiniones y necesidades, se puede resolver al combinar tecnologías con las que se obtienen medidas neurales (por resonancia magnética funcional: fMRI) de los valores en cuestión. Suena a siglo XXI, pero resulta que es nuestro siglo.

Cuando los costos se comparten, como en el caso de vecinos que pagan guardias de seguridad privados, hay un incentivo contrario: cada persona tendrá un incentivo para subestimar el valor en cuestión (la seguridad, en este caso) si se les pregunta directamente con una escala y ya sabe que su pago por el servicio se incrementará conforme sea más importante ese valor (la cuota mensual para seguridad del edificio será mayor si es mayor la importancia de la seguridad). El hecho es que la quiere gratis. Y no responderá como lo haría si no estuviera de por medio su bolsillo. A esto se le conoce como "el problema del viaje gratis". El gobierno que con mejores intenciones democráticas interrogue a sus gobernados acerca del valor que asignan a diversos bienes sociales verá falseados estos valores en cuanto se perciba el precio a pagar.

En México lo llamaríamos "problema del viajero gorrón", y se ve con toda nitidez: díganle a los gobernadores cuánto les costará una guardia nacional bien entrenada... y los problemas de seguridad en ese estado habrán desaparecido de súbito: "Los tenemos, pero no es para tanto". En diversos experimentos se ha visto que ni castigo ni motivaciones prosociales son suficientes para eliminar la conducta "free-riding": viajar "de mosca" se decía en mi infancia a colgarse del camión por fuera.

Un creciente cuerpo de conocimientos en neurociencias muestra que es posible leer estados subjetivos con altos grados de exactitud empleando resonancia magnética. "Esta tecnología abre la puerta para obtener resultados que dependan tanto de valores reportados como de lecturas neurales acerca de esos valores. Los llamamos "Mecanismos Neuralmente Informados" (NIMs en inglés).

Y ahora viene lo bueno: "Para determinar si un bien público se produce y cómo se compartirán los costos, los economistas han considerado mecanismos que sólo usan valores reportados por cada grupo [en una escala de 1 a 10 ¿qué valor le da a la seguridad?]. Aquí mostramos que es posible conseguir resultados sustancialmente mejores al emplear medidas de fMRI que se correlacionan confiablemente con el valor".

¿Se imaginan qué maravilla?: A ver, Juanito, mete la cabezota aquí y di en voz alta "seré el presidente legítimo en tres años". A ver, eminentísimo señor cardenal Juan Sandoval, introduzca su purpurada testa aquí y diga cómo hizo el cardenal Posadas el high-tech seminario de Tijuana.

"En suma: el problema del viaje gratis (o del viajero gorrón) ha sido un reto para la economía, la acción pública y la ciencia política desde el trabajo de Adam Smith." Por supuesto, los autores lamentan que "una solución ideal no sea posible cuando las instituciones confían sólo en valores revelados". El equipo se felicita porque con su reporte "dan el primer paso en combinar medidas fisiológicas con mecanismos cuidadosamente diseñados para crear mejores instituciones dirigidas a la toma de decisiones colectivas".

Pues sí, como dice la vieja zarzuela: la ciencia avanza que es una barbaridad...

Contacto: Antonio Rangel.

 

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