Se avizora vacuna contra VIH

publicado el 06 de septiembre de 2009 en «Milenio Diario»
columna: «se descubrió que...»

 

Luego de 25 años de esfuerzos, investigadores de varias instituciones han identificado dos anticuerpos que neutralizan una muy amplia gama de variedades del VIH, el virus causante del sida.

Las líneas de defensa que nuestro organismo opone contra agentes extraños, como virus y bacterias patógenas, son muy complejas, pero en esencia podemos distinguir tres etapas: una clase de glóbulos blancos, o leucocitos (del griego levkós: blanco), detecta la invasión. Puede responder directamente a ella atacando con diversos tipos de fagocitos que engloban y matan patógenos, se los comen, como el nombre lo indica; o bien otras células especializadas, los linfocitos, toman un molde al agente invasor, otros llevan el molde a la fábrica de anticuerpos, y por último los linfocitos B fabrican, con ese molde, los compuestos diseñados a la medida que, una vez producidos en masa, atacan la infección. Estos compuestos fabricados sobre pedido son lo que llamamos anticuerpos.

Una cualidad extraordinaria del sistema inmunitario es que archiva la memoria de cada agente patógeno al que le haya tomado un molde. Así la producción de una nueva andanada de anticuerpos es inmediata ante el mismo agente patógeno. Esta característica es la base de las vacunas: activan el sistema inmunitario con patógenos debilitados y dejan memoria para cuando aparezca el mismo agente extraño.

La dificultad mayor en el diseño de una vacuna contra el VIH, virus causante del sida cuando la inmunidad pierde el control, es la enorme variabilidad del virus entre una generación y otra. Su pésimo sistema de copiado es su mejor defensa: nunca salen camadas iguales y los leucocitos vigilantes no los reconocen.

Por ese motivo, los esfuerzos se han encaminado a producir nuevos y mejores antirretrovirales. La última generación es la de los inhibidores de la integrasa. Un artículo en la prestigiada revista médica Lancet confirma que estas nuevas drogas son seguras. "Los resultados proveen una opción adicional de tratamiento, potente y bien tolerada, para pacientes recién diagnosticados con infección por VIH", dice el autor principal, Jeffrey Lennox. Para inyectar sus genes a una célula, el virus necesita enzimas que guían varios procesos. Una es la integrasa, que inserta (integra) el genoma viral en el ADN de la célula infectada.

Ahora tenemos un fármaco que impide la integración del genoma viral a la maquinaria genética celular y así impide la replicación del virus. El reporte anuncia el raltegravir, primer inhibidor de la integrasa aprobado por las autoridades de salud en Estados Unidos, la FDA, primero sólo para pacientes con resistencia a otras drogas; ahora, una vez reducidos sus efectos secundarios, para todo infectado.

Science de esta semana trae una mejor noticia: una minoría de personas infectadas con VIH produce anticuerpos que neutralizan un alto porcentaje de las variedades de ese virus. Con fondos provistos principalmente por la International AIDS Vaccine Initiative (IAVI), investigadores de varios equipos internacionales han localizado y aislado un par de tales anticuerpos. "Estos nuevos anticuerpos, que resultan más potentes que otros descritos a la fecha, se adhieren a un sitio más accesible del VIH y facilitan el diseño de una vacuna", dice Dennis Burton, director de la investigación cuyo resumen se encuentra en línea.

Ese sitio es el garfio con que el VIH se sujeta a la membrana de una célula, como primer paso para introducir su genoma, con lo que da inicio el proceso de infección. El garfio del VIH tiene una estructura altamente variable y por esa razón habían fallado los intentos de taponearlo. Pero tiene un talón de Aquiles: estudios bioquímicos sugirieron que un par de regiones no cambian.

La identificación de esas debilidades del VIH es el primer éxito en la cacería mundial contra el virus. Se consiguió a partir de 1,800 muestras sanguíneas de voluntarios infectados en África, Tailandia, Australia, Reino Unido y Estados Unidos. En la muestra sanguínea de un donador del África subsahariana, los investigadores reportan el hallazgo de dos anticuerpos que se adhieren a esas regiones invariantes y así inutilizan el garfio viral. Se les ha denominado PG9 y PG16.

La amplitud con que estos anticuerpos neutralizan el virus es importante porque cualquier vacuna contra el sida debe proveer protección contra un amplio rango de variedades del VIH que circulan por el mundo entero. Los anticuerpos PG9 y PG16 son capaces de bloquear más del 70 por ciento de 162 variedades probadas en cultivos de laboratorio.

El mejor conocimiento de la inusual manera en que estos anticuerpos detienen al virus ofrece nuevas líneas a los diseñadores de vacunas. Los resultados son promisorios. "Por una vez, me siento muy optimista", dice Dennis Burton, inmunólogo que dirige la investigación desde el Scripps Research Institute, de San Diego.

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