El enamoramiento es lo que define al homosexual

publicado el 19 de junio de 2003 en «Milenio Diario»

 

Ciudad de México — Blanca Valadéz.

Divulgador científico, ensayista y narrador, Luis González de Alba vierte en su reciente libro, La orientación sexual, una serie de reflexiones sobre la identidad homosexual, basándose en los últimos aportes científicos.

Si un hombre se encuentra en la cárcel purgando una larga condena o bien se halla por meses trabajando en alguna embarcación que cruza los mares, ¿puede buscar las caricias del amigo, aceptar una relación homosexual o esto sólo demostraría su mariconería, ciertas perversiones no confesadas?

Para Luis González de Alba cualquier prejuicio o miedo que cancele la posibilidad de establecer un contacto físico con otro ser humano, aun con una persona de su mismo sexo, resulta más patológico que buscar las caricias del amigo. "Que alguien se abstenga o se masturbe continuamente me parece más enfermo que mantener una relación homosexual, porque esto sólo demuestra la existencia de una fobia a su sexo".

Además, el también colaborador de MILENIO Diario aclara que haber sostenido una relación homosexual por curiosidad, necesidad o mera calentura no convierte a un hombre en gay o pervertido. "Esto sólo demuestra que cualquier hombre, aun el más normal, como dice Freud, puede en diversas circunstancias aceptar un acto homosexual", precisa González de Alba.

Y de hecho existen sociedades que por hábitos y costumbres fomentan, alientan y permiten ciertas prácticas homosexuales, entre éstas se encuentran regiones no urbanizadas de Nueva Guinea y de África, donde el paso de la infancia a la edad adulta muchas veces es precedida por ritos de iniciación. "Los solteros keraki de Nueva Guinea practican normalmente la sodomía, y en el curso de los ritos de su pubertad cada muchacho es iniciado en el coito anal por los varones mayores. De acuerdo con los nativos esta práctica es necesaria para el crecimiento del joven", menciona.

Y algo similar acontece con los indios hopi de Norteamérica, también entre los wogeos de Nueva Guinea, los nama de Namibia en África y los hombres del Dahomey. En estos pueblos, por ejemplo, la masturbación mutua y los contactos homosexuales son esenciales en sus ritos.

El enamoramiento

Pero más allá de estos hábitos y costumbres, un acto homosexual no se determina por la orientación sexual de la persona, "ésta se define por la capacidad de tener una relación sentimental, de enamorarse de alguien del mismo sexo. Y poco importa si la relación se consuma o no. El solo hecho de enamorarse define al homosexual y al heterosexual permanente", precisa González de Alba, autor de La orientación sexual. Reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, recién publicado por Paidós.

Un libro, como dice, escrito gracias a sus bares gays, "perseguidos y clausurados con ferocidad"; un volumen que recupera algunas de las más recientes investigaciones científicas, médicas, antropológicas y psicológicas que se han realizado para desentrañar los orígenes de la homosexualidad.

¿Esencia o construcción? Esta pregunta llevó a los investigadores del siglo XIX a considerar a la homosexualidad una enfermedad, más tarde se intentó establecer diferencias psicológicas y anatómicas entre heterosexuales y homosexuales. Sin embargo, ninguna de esas teorías lograron prosperar. "Nadie hasta el momento ha podido demostrar que la homosexualidad sea una especie de tumor maligno, de dolor de cabeza o de enfermedad mortal", puntualiza.

Pero también es cierto que en años recientes una nueva clase científica, estimulada por los avances de la ingeniería científica y la neurociencia, ha realizado aportes interesantes sobre la posibilidad de que la orientación sexual esté en parte escrita en el código genético, en la biología de cada hombre.

Bisexualidad innata

—¿Por qué la ciencia se ha empeñado en ver a la homosexualidad como un tipo humano diferente?

—No solamente la ciencia lo ha planteado, sino que también se ha convertido en una propuesta de muchos homosexuales, en particular de los organizados. Ellos quieren ser vistos como un grupo humano diferente, como una especie de tercer sexo.

Sin embargo, Sigmund Freud demostró con el psicoanálisis que no hay tal tercer sexo, pero sí una bisexualidad innata en todo ser humano que luego se cancela con la educación.

—¿Entonces es en la historia de la bisexualidad donde se pueden encontrar los orígenes de la homosexualidad?

—Comulgo con la teoría freudiana de la bisexualidad innata, pero también reconozco que no logra explicar por qué en una sociedad que reprime y reprueba la homosexualidad, existe, a pesar de todo, una minoría de hombres que opta por elegir a alguien de su mismo sexo.

En otras palabras: por qué alguien prueba de la fruta prohibida cuando tiene la opción de elegir el fruto aceptado socialmente. Éste es un cuestionamiento que abre nuevas interrogantes, y algunas la ciencia ha intentado responder.

—¿Es la genética la que ha dado mayores pruebas científicas sobre la esencia homosexual?

—De acuerdo con estudios realizados con gemelos idénticos o monocigóticos, aquellos que provienen de un solo óvulo y espermatozoide se ha encontrado que hay 54 por ciento de probabilidades de que ambos compartan la misma orientación sexual. Si uno de ellos es heterosexual, hay una alta probabilidad de que el otro también lo sea.

Pero entonces qué explica el otro 40 y tantos por ciento, en el que los mismos gemelos idénticos eligen tener una vida sexual completamente distinta, es decir, uno opta por ser heterosexual y el otro opta por ser homosexual.

Esto deja en claro que la homosexualidad no es un asunto que sólo pueda explicarse a través de la genética. Ahora, qué rama puede complementar o efectuar una explicación más profunda, hasta el momento nadie lo sabe.

—¿Pero ya se descubrió que existe el gen de la homosexualidad?

—Entre las investigaciones científicas importantes se encuentran las de Hamer, quien localizó un gen heredado por la madre, localizado en el cromosoma X, y que es idéntico a muchos hermanos homosexuales. A la secuencia se le conoce como Xq28 o región q28 del cromosoma X.

Sin duda, quien posee el q28 tiene altas probabilidades de ser una persona homosexual. Pero de nuevo la ciencia no tiene respuestas absolutas, ya que hay muchos homosexuales que no tienen necesariamente ese gen materno.

Entonces uno se preguntaría por qué son homosexuales. Todo sería más fácil si sólo se tratara de un gen: podríamos rápidamente identificar quién es homosexual desde el nacimiento. Pero esto no es así. La explicación es aún más compleja.

—¿Por ello hasta el momento nadie ha podido responder si un homosexual es esencia o construcción?

—Éste es un tema muy complicado. Una persona puede ser heterosexual sin ninguna duda, y tener una relación homosexual por muy diversas razones. Pero la complicación viene cuando nos enfrentamos a personas que toda su vida han querido ser homosexuales.

Teorías absurdas

—Hay teorías que plantean que la homosexualidad se quedó a medio camino de lo masculino y atrapada en el terreno de lo femenino.

—Se ha dicho todo tipo de tonterías. Algunas no tienen sentido, como la teoría tendiente a explicar que una persona es homosexual porque le faltaron hormonas masculinas. No es así. Las hormonas masculinas producen los llamados caracteres sexuales secundarios, es decir, barba, vello corporal y voz grave. Pero resulta que la inmensa mayoría de homosexuales tiene esos caracteres secundarios masculinos. De modo que esa teoría, como muchas más de su estilo, son sencillamente falsas.

—¿Por eso hay tanta hostilidad hacia la homosexualidad?

—No lo sé. Freud planteaba que tanto la homosexualidad como la heterosexualidad necesitan de una explicación. Pero hasta el momento nadie se pregunta por qué a un hombre le gustan las mujeres o a una mujer le gustan los hombres. Todo se da por natural. Y sin embargo la ciencia constantemente se está preguntando por qué algunas personas prefieren a individuos de su propio sexo. Como si se tratara de algo extraño y caído del cielo.

—¿La diferencia de un heterosexual con un homosexual podrían ser dos copas de distancia?

—Sin duda. Hay gente que no se atreve a sacar su ser homosexual si antes no se toma unas copas. Esto es típico en una sociedad que rechaza lo homosexual.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani
 

 

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