De cabras y comunistas

publicado el 07 de julio de 2008 en «Milenio Diario»
columna: «la calle»

 

La cabra tira al monte, y el ex comunista… al control estatal. Amigos muy queridos y cuyas ideas respeto y sigo, sostienen que la equidad en las campañas políticas debe regularse con muy estrictas medidas de Estado. Coincido con ellos en el postulado inicial: que vivimos setenta años de avasallante dominio del PRI debido a que tenía el control del gobierno y de todos los elementos del Estado. Así que no era un partido, sino el brazo del gobierno. Modificamos los mexicanos esa aberración y nos dimos un sistema de partidos, un organismo electoral independiente y elecciones bajo vigilancia de los mismos partidos contendientes y de los ciudadanos.

Pero se ha legislado hasta el nivel de contabilizar los segundos que serán destinados a cada partido en campaña. Y aquí es donde asoma el viejo y conocido rabo del culto a los controles estatales. Así entre comerciantes como entre partidos, la equidad es labor del gobierno, nos dicen. Pero siempre que hemos tratado de imponer la equidad, hemos caído en una pendiente resbaladiza. A la equidad sobre-regulada en las campañas le ocurre como a la vieja fórmula para la equidad económica: si hay carestía se ordena control de precios, si lo evaden se expropia, si los expropiados huyen con sus capitales, se estatiza la banca. Es redescubrir al PRI.

Llevada a las campañas esta vieja idea, bajo su nuevo disfraz, nos dice que urge la equidad entre los partidos contendientes (cierto, como urge la equidad entre las personas) y para eso el Estado debe vigilar que nadie tenga ventajas. De ahí que repartan los tiempos en radio y televisión de forma proporcional y, para conservar esa proporción, supuestamente equitativa, prohíban a los ciudadanos sin partido comprar tiempos para influir en las preferencias electorales.

Para garantizar el buen comportamiento, además prohíben a todos mencionar los defectos del oponente: si un candidato maquinó un fraude en su anterior puesto, no puede mencionarse el tema; las macrolimosnas, los fajos de dólares con ligas, la complicidad para encarcelar a una periodista, la sublevación de Oaxaca son temas prohibidos por la ley electoral y ahora por la Constitución.

Pero todos sabemos que la equidad es imposible: el partido pequeño recibe menos que el grande. Eso ya es injusto; pero al además negarle posibilidad de financiarse por sus propios medios, la búsqueda de equidad se vuelve contraproducente: la ley castiga la eficacia y premia a quien sólo estira la mano para pedir. Como los subsidios a la economía, el destino de los subsidios a los partidos es el despilfarro. No lo supongo, lo vemos y oímos todos a diario: desde que los anuncios no les cuestan, los partidos han abatido la calidad de su propaganda, en vez de invertir lo ahorrado en mejores campañas. Sería distinto si el minuto les costara y se gastarían más cerebro en sus spots.

Con afán de equidad, muy loable, la humanidad se topó con Stalin y Fidel Castro. Y apenas viene saliendo de la pesadilla. Ahora los partidos mexicanos se topan con que no pueden llamar "violento" al violento ni anteponer el título que deseen al amor de sus amores: presidente legítimo o alteza serenísima. No es culpa del IFE, es de una ley ridícula pergeñada al calor del berrinche y la rabieta, que el IFE sólo aplica. Y falta lo peor: que los infractores de esa ley vean canceladas sus "concesiones" en radio y TV, porque concesiones y no derechos son, y el gobierno es dueño hasta del campo electromagnético… ¿Hasta cuántos kilómetros por encima del planeta? Porque el electromagnetismo permea el universo entero.

SCJN. Un gran aplauso merece la Suprema Corte de Justicia por cancelar el monstruoso cambalache de votos que las oligarquías de los partidos se habían otorgado alborozadas: si a alguno le faltaban votos para conservar su registro (es lo de menos) y su tajada presupuestal (es lo de más) sus secuaces podían "mocharse" con un fajo de votos para ayudar al menesteroso. Era indignante porque los ciudadanos votamos por un partido, no por cualquiera al que deseen regalar nuestra boleta cruzada.

Los ciudadanos como botín

Así se tituló, hace ya como 35 años, un manifiesto contra las redadas y razias que firmamos nombres de todos los colores políticos. Hoy se siguen cometiendo para robar a los jóvenes y extorsionar a sus padres. Por eso la policía no dejaba salir a los muchachos del New’s Divine: se les iba el negocio. Y la avaricia dejó una docena de muertos.

 

la talacha fue realizada por: eltemibledani

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